viernes, 21 de agosto de 2009

Piscinita

Hacía años que no me bañaba en una piscina. Generalmente no me gustan, siempre digo que prefiero lugares naturales, como río, lago o mar, pero ahora me doy cuenta de que es porque no soporto las municipales de Madrid, atestadas de gente, donde apenas encuentras sitio y tienes que soportar a l@s miles de maleducad@s que pululan por allí. No se puede nadar tranquilamente, porque enseguida aparecen los bestias que se tiran a bomba, o te dan con la pelotita de turno, o sencillamente están ahí incordiando, amén de no poder ir tranquilamente sola, pues has de vigilar la bolsa mientras te bañas, no sea que te birlen algo.

En esta ocasión era muy diferente, una amiga me invitó a comer a su casa, en una zona residencial a las afueras, donde tienen una piscina semi privada en la urbanización. El simple hecho de llegar y ver todo tan tranquilo, cuidado y vacío, prometía. Fue viniendo gente, pero muy poquita y espaciadamente, de manera que teníamos sitio de sobra, y cuando nos bañamos, sin ninguna pereza, porque el agua estaba magnífica, teníamos toda la piscina para nosotras: hice largos y largos sin cansarme (a mi estilo ranita, of course).

La hermosa piscina a las cinco de la tarde


Nuestro sitio entre sol y sombra

miércoles, 12 de agosto de 2009

Intimidad

Esto de sacar papeles da para mucho. Ahora estaba mirando una carpeta con recortes de cine, y he encontrado uno que habla de una película que quiero mencionar a veces cuando chateo y nunca recuerdo. No sé por qué (o sí :P), las conversaciones por chat giran bastante en torno a los temas sexuales, sobre todo cuando hay confianza y l@s amiguet@s te cuentan sus vidas.

Intimidad (Intimité/Intimacy, 2001) la vi en versión original con subtítulos en 2002, en la plaza de los Cubos. Recuerdo que fui con una amiga y salimos del cine pensando: "madre, madre, madre que escenitas, y nosotras pasando tanta hambre" :D.

El director y el equipo técnico son franceses, pero hablan en inglés, pues los actores son británicos y se desarrolla en Londres. Lo curioso de esta película, que ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín de 2001, es que muestra la relación puramente sexual de dos personas, sin más connotaciones, sin más pretensiones, al menos al principio... Las escenas son descarnadas, no hay pudor ni vergüenza, la cámara lo filma todo, pero no podría llamarla pornográfica, pues intenta escarbar un poco más allá. Podría tener alguna similitud con la francesa Una relación privada (Une liaison pornographique, 2000), con Sergi López, que también trata la historia de una pareja que tiene encuentros cuya única finalidad es disfrutar del sexo, pero ésta es mucho más delicada en las formas, más light en cuando a lo visual, y más humana a la hora de narrar las relaciones entre los protagonistas.

Dice el recorte:
"Claire acude todas las semanas al sótano en el que Jay, que no se puede permitir amueblar el espacio, ha colocado moqueta, mantas y edredones por el suelo. Ella sólo quiere sexo, llega en taxi y le pide al chófer que la espere. La extraña pareja prácticamente no habla, se miran y hacer el amor. Después, Claire se marcha. A partir de ahí se nos ocurrieron muchas preguntas-dice el guionista y director-.¿Quiénes son?¿Qué quieren y cómo van a seguir?¿Cuándo aparece el amor en su 'juego amoroso'?¿Qué significa hacer el amor con una persona?".

Cuando l@s colegas del chat me comentan que saben diferenciar perfectamente sexo de amor, que ell@s "follan" sin implicaciones emocionales, les diría que vieran esta película, a ver si realmente todo es tan "aséptico" como pretenden hacerme creer, si aquí polvo y después si te he visto no me acuerdo.

Como dos gotas de agua

Estoy ordenando papeles de la habitación, y ya han salido muchas cosas curiosas. Encuentro una revista Rolling Stone del año 2001, y me pongo a ojearla, pues había olvidado por qué la compré. Viene un especial sobre la muerte de mi beatle preferido, George Harrison, y voy pasando páginas. De ahí saco datos y busco en internet sobre anécdotas, películas o personas que pasaron por su vida. Además de decidir que tengo que comprarme el concierto homenaje que le hicieron al año siguiente en Londres sus familiares y amigos, Concert for George (en el que salen parte de los Monty Phyton), me fijo por primera vez en su hijo, Dhani Harrison Arias, que también ha salido músico, además de diseñador gráfico, y que es clavado, tanto en el físico como en la voz, a su famoso padre.
Dhani Harrison

Vamos a comparar con su padre, George Harrison




Dhani Harrison con su grupo Thenewno2, cantando "Choose What You're Watching", en 2006

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© Trinity

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