sábado, 11 de febrero de 2012

El regador regado

Hace unas semanas me quedé con un familiar en el hospital. La habitación era individual, muy cómoda, amplia y con un estupendo baño. Durante la tarde, al limpiar la cuña, lo hacía de forma manual, enjuagando con agua, después lavando bien con jabón y secándola, pero siempre me quedaba mirando al cuadrado plateado que había incustrado en la pared, donde ponía  "Uso exclusivo para lavado de cuñas".

La cuestión es que estaba intrigada sobre cómo funcionaría aquello, pero por rapidez, seguridad y atender a la paciente, prefería hacerlo a mi manera, hasta que no se me ocurrió otra cosa que a la 1 de la madrugada, experimentar. Tiré el contenido al retrete y abrí el cuadrado plateado. Vi como había un hueco donde la cuña encajaba a la perfección; allí la puse, como si la posara sobre una mesa, y apreté el botón que parecía de agua fría, pensando que el agua caería hacia abajo. Cuál fue mi sorpresa, cuando un chorro enorme y a una presión grandísima me endiñó en la cara y el tórax, empapándome y mojando todo el suelo. Por unos segundos me entró el susto, y lo único que se me ocurría era darle otra vez al botón pensando que el agua cesaría, pero no, seguía saliendo a toda pastilla, menos mal que de forma instintiva, cerré la portezuela. Aún así seguí bastante rato sorprendida, porque tardaba mucho en parar el agua, creía que aquello no se terminaba nunca y que algo había hecho mal, pero a ver cómo avisaba a una enfermera, con el suelo encharcado y pensando que si quitaba la mano que apretaba la tapa hacia la pared, podría ocurrir otro desastre.

Afortunadamente, después de unos minutos, paró el sonido del agua. Abrí la puerta y ¡oh, cielos! la cuña estaba requetelimpia, parecía que había sido pasada por un lavado-centrifugado especial de la NASA.
Vaya momento para acabar empapada. Tuve que coger una toalla para secar el suelo, de las paredes ya pasé, y yo me tuve que cambiar de ropa, y como no había traído de repuesto, pillar prestada de los enseres de la enferma.

Cualquiera podría pensar que era lógico, que sería como un lavavajillas o una lavadora, donde hay que cerrar la puertecita, pero no siempre las cosas son obvias a la primera, o al menos no a esas horas nocturnas. La cuestión es que esta vez, la curiosidad mató al gato, y me sentí como la protagonista de aquél primer gag de la historia del cine, "El regador regado" de los hermanos Lumière (1895), donde un chiquillo tapa con el pie durante unos segundos la goma de un jardinero, éste la mira asombrado sin saber por qué se ha cortado el suministro de agua, el bromista levanta el pie en ese momento y el jardinero se empapa la cara.

16 comentarios:

Toni dijo...

Muy bueno...jeje
Por cierto, sales muy guapa en la foto.

;-)

Salu2

Trinity dijo...

Jajaja sí, lo que se me vé de los brazos ;-) Saludos

Perséfone dijo...

Jajaja pobrecilla mía.

La verdad es que jamás hubiera imaginado de la existencia de tal artilugio. Hay que ver que modernidades.

Por cierto, espero que la enferma esté mucho mejor.

Un saludo.

Trinity dijo...

Jajaja Perséfone, es que hay que hacer un master para esto de los hospitales :-)

Gracias, la paciente evoluciona favorablemente.
Saludos.

Angela CM dijo...

Bueno ya sabes como funciona, lo que es menester, que no tengas que usarlo más, será buena señal.

Besos

Trinity dijo...

Espero no tener que usarlo más, Angela :)

Besos

Herel dijo...

Podía haber sido peor, imagina que intentas lavar ahí a la cuñáa! :D

Curioso el autoretrato parcial en el metal.

Trinity dijo...

Jajajajaja cuñaoooooo!!!!! XDDDD

Era la única forma de hacer la foto y que se me viese lo menos posible :))

Chary Serrano dijo...

Por desgracia yo he tenido que utilizar muchas veces el artilugio, pero nunca me mojé... afortunadamente.
En fin, de todo se aprende y ojalá no tengas que utilizarlo mas.

Trinity dijo...

Chary, imagino que has tenido que atender a familiares en el hospital, es una tarea muy triste, así que espero también que nunca más tengamos que utilizar el artilugio, ni tú ni yo. Gracias por pasarte.
Besos.

Berta dijo...

¡Qué casualidad!.La misma escena que vivió hace unos años mi marido. Curioso por naturaleza, un día que fue a visitar a su madrina al hospital se encontró en el baño con el artilugio que tu citas. Entró seco y salió con el pelo,la cara y parte de su ropa chorreando.Fue la primera risa de Rosa después de una temporada muy malita.Saludos.

Trinity dijo...

jajaja Berta, creía que era la única a la que le había sucedido. Al menos lo de tu marido sirvió para arrancar una sonrisa a la convaleciente :)

Saludos.

MIMIL dijo...

Jajaja que graciosa... Me hubiera encantado verte Jajaha y es verdad en la foto sales genial!!!! muackkkkk

Trinity dijo...

Mimil, no estaba muy presentable después de la "ducha" involuntaria :D
Pensaba que no se me veía en la foto, me estoy mosqueando jajaja. Besos.

Jerry F dijo...

Jajajaja esta anécdota es típica cosa que me pasaría a mi. La diferencia es que yo le habría dado al botón más veces y me habrían echado del hospital. ;)

mago dijo...

Este vídeo del regador regado es lo primero que estudiamos del cine cómico. Todavía sigue teniendo gracia, sobre todo para niños; antes eramos más ingenuos. Ahora nos gustan las cosas más elaboradas.

© Trinity

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