viernes, 1 de agosto de 2014

El refrescante Madrid Río

Madrid Río es una zona rehabilitada que cubre toda la M-30 y que ocupa kilómetros, con hermosos jardines y zonas verdes, lugares de juegos para niños, zonas deportivas, carril bici, césped relajante y preciosos espacios de paseo. Me gusta cómo ha quedado, y aunque es enorme y hay varios tramos, aquí sólo voy a poner las imágenes que tienen más relación con el verano.

Aquí dejo reportajes más amplios del blog "Conocer Madrid" para quien quiera saber más sobre este lugar.

Vista desde el puente de Toledo

La piscinita con esos chorros enormes de agua donde tanto niños como mayores se meten dentro a evadirse del calor

Fuente

Chiringuito para hacer una parada y tomarse un refrigerio, acompañado de un tentempié. Los precios normales, como en la calle, no por estar situado en este lugar se disparan

Otra fuente más resguardada del paseo central

El río Manzanares a la caída de la tarde, con el agua bastante limpia

domingo, 27 de julio de 2014

Las sillas de mi abuelo

Mi abuelo era artesano, en concreto sillero, como toda su familia y antepasados. Tenía unas manos fuertes y habilidosas, capaces de segar la anea durante un mes en verano en el río para disponer de este material toda la temporada y realizar el hondón (asiento), y también poséia la delicadeza para tallar la madera a mano o bien darle forma a las patas, respaldo y demás elementos en su torno.
Cuando le veía haciendo esto, saltando virutas de madera en la ruidosa tarea de moldear los troncos mientras el torno giraba a toda velocidad, me parecía algo mágico, pues iba adquiriendo formas preciosas que al final adornaban primorosamente la obra.

Estas sillas las guardo como un tesoro. Me las hizo mi abuelo en su pueblo cuando era niña e iba allí de vacaciones, una para mí y otras dos para que pusiera a mis muñecas. No empleó apenas tiempo, recuerdo que las hizo rápido como un regalito. En sus trabajos profesionales, se notaba una finura, oficio y un buen hacer que ya no creo que quede en España. Son formas de trabajar que se van perdiendo con la industrialización.

La silla que hizo mi abuelo para que me sentara cuando era pequeñita

Una de las sillas para que colocara a mis muñecas

Otro modelo de silla para que sentara a más muñecas

Todas juntas. La silla central es la mía y las otras las de las muñecas 

viernes, 25 de julio de 2014

Muñequita linda

Este graffiti estaba en una de las paredes de mi barrio, a la altura de la cintura. Su tamaño es como el de la palma de la mano, aunque aquí se vea mucho más grande.

Me gustó porque me recuerda a la candidez de las muñecas que solía pintar en cuanto tenía papel y boli delante: cara bonita con un óvalo perfecto, ojos grandes con largas pestañas, cejas finas, nariz pequeña y labios voluptuosos, un poco parecida a los dibujos manga sin llegar a esa exageración en las facciones.

Ésta no es como el bolero, es una muñequita linda, pero no de cabellos de oro ni de dientes de perlas, pero sí labios de rubí, más rapera o de hip-hop. Aparentemente puede parecer que está hecha a mano, pero dudo que ese nivel de detalle se pueda realizar con sprays, y por el lugar donde estaba, demasiado visible, no creo que se entretuvieran en coger pinceles; más bien parece que han puesto una plantilla como las figuras navideñas de los escaparates, y han rociado con pintura negra.

En cualquier caso, una muestra de que la belleza se puede encontrar por cualquier parte si nos vamos fijando.

jueves, 24 de julio de 2014

Los Jerónimos

La Iglesia de los Jerónimos de Madrid es un lugar céntrico, situado al lado del Museo del Prado y del Hotel Ritz. Es muy conocida por ser el sitio donde contraen matrimonio los famosos, con largas listas de espera hasta que puede llevarse a cabo la ceremonia.

Cuando tenía 18 años, hablando con una amiga, siempre decía que si me casaba sería aquí. Me gustaba el edificio, las escaleras, el entorno y echarle imaginación mezclada con ilusión. Qué duda cabe que las cosas no salen como se planean cuando eres adolescente, y que ahora queda sólo como un sitio al que mirar por su majestuosidad, por la belleza del edificio, sin que avive otro tipo de sentimientos. ¡Qué malos son los cuentos de hadas!



Siempre hay un coche de novios esperando a la puerta

La escalinata por la que habría entrado arrastrando la cola de mi hermoso vestido :P

miércoles, 16 de julio de 2014

Banco de España

Bajarse en la parada de metro "Banco de España" y ver el magno edificio es muy frecuente si se va por el centro de Madrid, pues está situado en Cibeles, haciendo esquina entre el Paseo del Prado y la Calle Alcalá.

Lugar de paso tanto si se va hacia la zona de Alcalá, Círculo de Bellas Artes, Gran Vía, Chueca, Sol, como para bajar hacia el Museo del Prado, el hotel Ritz, Neptuno, el museo Thyssen o si te diriges a la Casa de América, el Ayuntamiento, la Puerta de Alcalá, El Retiro, o por la noche se coge el búho para regresar a casa después de salir de marcha. Imposible que pase desaparcibido, aún sin saber qué hay allí dentro.

La de veces que me quedo mirándolo como si fuera un lugar sin vida, pero que a la vez tiene todo el poder de España concentrado entre sus paredes. Me imagino lingotes de oro en alguna de sus estancias :) y toda una existencia "anodina" y aburridísima en torno a él.

Me recuerda a la película "La vida de nadie", en la que José Coronado hace que trabaja en un lugar, pero no da palo, es todo una farsa para hacer creer a su entorno que curra, y se le ve cómo entra en el hall con su maletín y después sale.

En cualquier caso la fachada es preciosa, y lo que quieran hacer los poderosos en sus estancias, se nos escapa a la mayoría de los mortales. Sería quizás el sueño de alguien como Ricardo Darín en "El aura" imaginar el atraco perfecto, y seguro que el resto estaríamos deseando que el plan le funcionara; una "venganza" por el dinero que nos están robando desde aquí y Europa céntimo a céntimo de la manera más impune.




sábado, 12 de julio de 2014

Cada vez hay menos buzones

He notado, caminando por mi barrio, que el número de buzones amarillos de Correos donde depositar las cartas ha disminuido. El más cercano que tenía a mi casa, que era un mazacote cuadrado, con dos rendijas, una para las cartas de Madrid capital y otra para el resto de destinos, borrado de la faz de la tierra.

También algunos otros que tenía localizados han desaparecido. Han dejado los justos, diría los básicos para que no parezca una desatención al ciudadano.


La verdad es que ya no se mandan cartas, y cuando tenemos que hacerlo, como generalmente son certificados o envíos importantes de peso, vamos a la oficina de Correos, con lo cual este mobiliario amarillo urbano tan típico va a menos.

Que existiera el teléfono no iba en detrimento de las cartas tradicionales, en cambio la era digital ha provocado que ya nadie necesite realizar escritos, y mucho menos a mano. El correo electrónico, el facebook, el twitter, todas las redes sociales, el whatsapp, la mensajería instantánea y los miles de inventos actuales que manejamos desde todos los dispositivos como ordenadores, netbooks, móviles, tablets y demás hacen innecesario el envío de una carta. Esas cartas tan especiales que nos llegaban de una amiga, un amigo, un novio, un familiar; cartas agradables, que te hacían bajar rápidamente al buzón de casa a ver si había algo, o que provocaba que el cartero del pueblo en verano te avisara en la distancia con la mano y fueras corriendo a por tu ansiada correspondencia.

Las cartas eran pequeñas obras de arte, donde no solamente se volcaban vivencias y sentimientos, sino que solían adornarse, tanto los sobres como el interior, con dibujos, letras especiales, con el sobreesfuerzo de pillar folio y boli, a veces de colores, para ir haciendo más entretenida la lectura y presentar tu mejor caligrafía. Y no digamos en ocasiones festivas. Si era un cumpleaños o Navidades, fabricaba la postal totalmente artesanal, con los motivos más diversos, purpurina, estrellitas brillantes pegadas, algo que la hacía quizás algo ñoña, pero única.

En los últimos años continuaba escribiendo cartas, sobre todo postales en verano y Christmas en Navidad. Estos últimos ya solamente se los enviaba a mis tíos, que unos se manejan en Internet y otros no, como residuo de una antigua tradición...y ya ni eso, en 2013 no mandé a nadie. En el resto de casos, me aburro de escribir y que no respondan, así que ahora un BCC (Carbon Copy) por email y liquidadas las felicitaciones de Pascua, cumpleaños y demás compromisos.

Sigo guardando todas las cartas de muchos años. Algunas mejor no tocarlas, no solamente por el polvo, sino porque son de la infancia y adolescencia, y abrirlas, sería una bocanada de aire a otros mundos que mejor dejar cerrados.
Ahora que todo lo que llega son facturas, cartas desagradables del banco, publicidad, avisos incordiosos, sigo echando de menos esa lectura agradable de alguien que te escribía con cariño y sinceridad, cartas personales y no comerciales con franqueo automático, con aquellos sellos curiosos que tanto me gustaba observar.

Y es el que el mundo muta, nada permanece, y las formas de comunicación, son un reflejo más de los cambios de la sociedad. No puedo negar que añoro recibir una carta personal, aunque sea una postal para decirme que se lo están pasando muy bien bañándose en la playa.

sábado, 28 de junio de 2014

La suegra y la nuera

El dicho popular es que las suegras se llevan mal con las nueras, y hay multitud de chistes al respecto.
En el mundo de la botánica no es así, pues la "Suegra y la Nuera"(Hippeastrum) es una planta tropical bulbosa con flores rojas muy vistosas en forma de trompeta, que crece en esta época en mis macetas.

El curioso nombre procede de que desde un mismo tallo salen dos flores dándose la espalda, cada una mirando a un sitio diferente.

En estas noches veraniegas madrileñas me encanta regarlas y quedarme mirándolas todos los días, pues emergen gran cantidad de capullos en un espacio tan pequeño, y no deja de sorprender la belleza de sus corolas y estambres.


Jardines de la Casita de El Príncipe en El Pardo

El domingo 1 de junio estuve dando un paseo por estos hermosos jardines, pertencientes a la Casita del Príncipe de El Pardo, en Madrid.

Solamente hay que cruzar una pequeña carretera, y enfrente del edificio, están estos jardines, que no siempre se pueden visitar, pues el resto de veces que he pasado estaban cerrados.
Datan del siglo XVIII y son de estilo neoclásico de trazado hipodámico.

En ellos se puede pasear tranquilamente, pues no hay agobio de gente, en un lugar muy cuidado y lleno principalmente de acebos, a veces tan difíciles de ver si no es cerca de la sierra. Los cuidados bojs o arbustos que pueblan todo el recinto son dignos de admiración, pues tienen formas redondeadas, rectangulares, semicirculares y laberínticas que recuerdan que estás en un lugar de disfrute para reyes.


Fachada principal de la Casita del Príncipe. Justo enfrente se encuentran los jardines


Nada más entrar, si nos fijamos a la derecha, están las traseras de las casas de militares, cuya fachada tienen personalizada al gusto, pero la parte posterior es uniforme para respetar la fisonomía de los jardines


Mirando a la izquierda se ven las bonitas rosas blancas, el césped y boj perfectamente cuidado, y junto a la pared oeste, diferentes árboles como este elevado pino


Una visión central bajando por las escaleras que conducen al segundo nivel, el más grande


Al terminar de bajar las escaleras, que las hay por ambos lados, se llega a esta bonita fuente, que en esos momentos no echaba agua


Un magnífico acebo, la especie de árbol más abundante


Uno de los paseos, en primer término con acebos más pequeños, y a continuación más árboles que hacen evadirse al paseante de sus preocupaciones diarias


Al llegar al fondo del boulevard anterior, me encuentro con esta puerta, que es la que cierra los jardines por el fondo. Si se mira por las verjas se verá que al otro lado se encuentra el paseo del Manzanares, el sendero del río frecuentado por los paseantes; se oye el sonido del agua


Curiosas ramas enrevesadas, como formando un muelle


¡Ays, qué bien se está debajo de esta frondosidad! Adiós calor, el reposo para quien se sofoca bajo el sol


Detalle de las hojas de un acebo


Los cuidados y recortados bojs formando diferentes formas, recuerdan a los laberintos de La Granja o Versalles


La anterior foto se encuentra en este conjunto que se ve desde el nivel superior


Acebo, otros árboles tipo acacias, arbustos y la misteriosa niña de rosa en mitad del paisaje :)


Esta foto está rotada 90º a la derecha con la intención de que se vea cómo el tronco adopta la forma natural de un corazón


Más ramas enormes retorciéndose sobre sí mismas


De regreso a la entrada principal, se ven los dos niveles de los jardines, uno más pequeño a la entrada y el amplio de la finca


Un pino muy alto, pegado a la pared de la izquierda


Antes de irme de estos maravillos jardines, una última vista atrás para que se quede en la memoria el hermoso paisaje de esa mañana

miércoles, 18 de junio de 2014

Cines del centro de Madrid

En un paseo primaveral por el centro de Madrid se ven multitud de cines. Algunos de ellos me traen grandes recuerdos, bien sea por lo mucho que he pasado por delante o por las veces que he ido.

El cine Callao en plena Plaza de Callao, corazón de Madrid, no es al que más he acudido, pero su porte elegante y tan visible desde la Gran Vía siempre hace que me fije en él. Hace ya unos años que en la parte de la entrada tiene una pantalla gigante en la fachada, emitiendo publicidad o algún evento.

Me acuerdo perfectamente lo enorme que era, pues fui en plan freak con toda la troupe a ver la primera película de "Expediente X" en 1998, y aunque estaba como en la fila 30 y pensé que no me alcanzaría la vista, la pude ver perfectamente


Sabía que los cines Luna habían cerrado hace tiempo, pero no pude por menos que acercarme a verificarlo. ¡Qué flash ver esa fachada totalmente abandonada! Lamentable que la calle Desengaño (nombre que viene como anillo al dedo) siga llena de gente de mal vivir y de prostitución, cuando la comisaría de Policía Municipal está enfrente.
La de veces que fui a ver películas en V.O.S.E., sobre todo recuerdo reposiciones como "La vida de Brian"


Los cines Ideal en la calle Doctor Cortezo son ideales :) Un lugar de peregrinación para los guiris y todos los que amamos verlas con subtítulos, sitio de citas cinéfilas durante años. Siempre con una gran cartelera, aunque no deje de ser paradójico que justo al lado estén haciendo cola las personas más necesitadas en el comedor social "Ave María"


La Centro Ruso (@RusoCentro) en la calle Atocha tiene cine gratis y una salita de proyecciones de lo más coqueta con un piano blanco. Entré a ver una estupenda película de 1957, "Cuando pasan las cigüeñas", premiada con la Palma de Oro en Cannes.


La Filmoteca (@culturagob), el "templo" del cinéfilo, donde se puede ver todo tipo de cine de cualquier época y país, por sólo 2,5 euros, aún asequible para estos tiempos de crisis. La recién pintada fachada luce muy hermosa y siempre es un gusto acercarse hasta allí. 
Cogí el programa de junio, pues quedaban aún bastantes horas para que empezara una de animación de Pixar, "Up", así por ese día me fui. Aquí queda recogido el maratón que me pegué un invierno en poco más de un mes

Vitrina exterior. Este mes hay un ciclo en Recuerdo a Alfredo Landa y del Centenario de Rafael Gil. Se aprecian los carteles de "La marrana", "El bosque animado", "Olvida los tambores" y "Nada menos que todo un hombre"

Continuaba el ciclo de Jean Renoir, y por fuera estaban anunciadas "La gran ilusión" y "La bestia humana"


Otro día me pasaré por más cines que suelo visitar, que afortunadamente en la capital tenemos bastantes y a precios asequibles.

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© Trinity

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