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Mostrando entradas con la etiqueta senderismo. Mostrar todas las entradas
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viernes, 1 de junio de 2012

Ruta de los Miradores

El pasado sábado día 26 de mayo, realicé una ruta sencilla para comenzar la temporada y retomar el senderismo dejado por causas de fuerza mayor hace un año y medio.

El recorrido circular fue en Cercedilla (Madrid), de unos 9,5 kms de longitud y dificultad sencilla, unos 400 m. de desnivel, calculado para realizarse en poco más de 3h. El día caluroso, mucho sol, crema protectora por toda la piel, gafas, sombreros, con las mochilas repletas de bebidas y avituallamiento variado.

Hace un par de años llegué a los Miradores con unos amigos, pero en plan cabra, atravesando la ladera de la montaña campo a través, sin seguir senderos, así que ya la conocía, pero esta vez fuimos muy ordenaditos y seguimos los puntos naranjas en los árboles que marcaban por dónde se debía ir.

En esta ocasión lo más dificultoso fue la subida, a buen ritmo, con el temor de cómo iba a funcionar la rodilla, pero respondió bien y terminé el día sin dolor. Un poco asfixiada al inicio por la falta de  ejercicio habitual, pero como iba con un pequeño grupo de confianza, parábamos a beber y a descansar cuando nos apetecía.

El comienzo del camino es en el aparcamiento de Majavilán, en "Las Dehesas", cerca del Centro de Educación Ambiental "Valle de la Fuenfría"

A medida que se sube, se van viendo bonitos paisajes con montañas y un cielo despejado


Siempre te cruzas con otros senderistas, pero en esta ocasión eran un grupo de jinetes a caballo de edades variadas. La de la foto es una niña bastante pequeña

La retama en flor adornaba con su particular amarillo todos los rincones. Pasamos también por un curioso reloj de sol dedicado a Camilo José Cela

Vista de Cercedilla desde el mirador "Luis Rosales", con el embalse de Navacerrada al fondo y el de Valmayor a la izquierda. Metido dentro de una puertezuela metálica en la piedra, había un gran tupper que contenía poemas, las "Coplas a la muerte de su padre", de Jorge Manrique, y otros libros, además de un diario para que los visitantes pudiéramos firmar. Allí estampé unas palabras.

Nos paramos a comer en la zona cercana a los miradores. El sopor posterior, sentada al sol en la praderita, me hizo reunir estos elementos naturales y hacer un poco el chorra

El grupo de bajada por la pista forestal

Vamos llegando al final, y aparece el río de la Venta


Durante todo el recorrido circular, hemos seguido este tipo de indicación, con un punto naranja en los árboles

La ruta ha finalizado, volvemos a las praderas de "Las Dehesas" y nos sentamos en un banco rodeado de verde, donde se ve a todos los turistas por doquier, y después de una mini charla, viene la gran tertulia sentados en la terracita de Casa Cirilo, tomándonos el merecido refrigerio

martes, 30 de noviembre de 2010

Por tierras sorianas

Segunda salida de senderismo en un año, a la región soriana más cercana a la provincia de Madrid. Aunque anunciaban ola de frío polar, la verdad que se soportó bien la temperatura, debido a que lucía el sol y no había viento. Hubo tramos donde incluso anduve con la chupa quitada, y lo más importante, en los 18 kms no me dolió la rodilla.
Estreno botas nuevas, después del desastre de la vez anterior

Comenzamos la ruta en Valderromán, entre encinas y sabinas. Esta encina tiene más de 800 años, y un perímetro de 5,19 metros; dos personas abrazando el tronco apenas llegaban a tocarse con las manos

El camino discurría por un terreno de aspecto prehistórico y pedregoso. Esto es un majano, piedras que se encuentran los agricultores al arar la tierra, y que van amontonando fuera. Es un escondrijo estupendo para conejos, roedores, buhos y demás bichejos

El castillo de Caracena, una majestuosa fortaleza derruida que debió tener su importancia en la época medieval

El impresionante cañón de Caracena, al lado del castillo. Se cuenta que el nombre de Caracena proviene de la época de Almanzor, cuando un caudillo árabe que acampaba por estas tierras, al ser sorprendido por los cristianos en plena cena, exclamó: "¡Cara cena nos costó!"

Iglesia románica de San Pedro, en Caracena, del siglo XII

No podía faltar en mis reportajes fotográficos, el perrito del día, uno precioso que había a la puerta de una de las casas del pueblo, con una mirada llena de bondad, que se dejó acariciar como si le conociera de toda la vida

Y en la misma casa, pero en la ventana, un gatito adorable que también se dejó acariciar mimoso y no paraba de jugar tumbado patas arriba

A la salida del pueblo, el puente de los Cantos. A partir de aquí ya vamos caminando siguiendo el curso del río Caracena

Momento de muñonería total: la gente agobiándose para cruzar el río, que era muy estrecho y tenía piedras donde apoyar los pies. La verdad que soy un poco malévola, estaba deseando ver cómo se caía alguien :P

El agua cristalina del río ¡qué relax!

A medida que avanzamos al lado del río, van apareciendo estos enormes cortados. Eché de menos no ver buitres
 

Finalizamos la ruta en Tiermes, donde visitamos el yacimiento arqueológico celtibérico y romano. Los más atrevidos se metieron linterna en mano por lo que fue parte del acueducto, yo me limité a dar la vuelta y mirar las paredes excavadas, de color rosáceo, que en palabras de algunos compañeros, se parecían bastante a las de Petra

domingo, 14 de noviembre de 2010

Douze kilomètres a pied ça use les souliers

Después de un año sin hacer senderismo, este fue el resultado tras una pequeña ruta de doce kilómetros: las botas se desintegraron. Ya a mitad de camino, la izquierda perdió parte de su suela, y al terminar estaban las dos hechas un cristo, de manera que aún puedo dar gracias a Dios de que no se me hizo un agujero que pusiera en contacto el pie con la tierra, porque no sé cómo habría podido finalizar el recorrido.

Cuando llegué a casa y las enseñé, me dijeron que eran "una mierda de botas", pero claro, me las compré en una buena tienda de montañismo y me costaron hace 8 años 72 euros, así que tan malas no eran porque han tenido su tralla, pero es como si un rayo pulverizador las hubiera alcanzado, iba dejando trozos de suela hasta por el metro :P

Y esto me recuerda a la canción infantil francesa que dice "Un kilomètre à pied ça use, ça use, un kilomètre à pied ça use les souliers" (Un kilómetro a pie, se gastan, se gastan, un kilómetro a pie, se gastan los zapatos), sólo que a saber cuántos llevaban estas botitas a cuestas.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Por Sigüenza

MARÍA EUGENIA MORRO GERAS

El domingo es el único día de estas semanas que no nevó ni llovió, así que acertamos para ir de comida navideña y dar un paseo por la zona de Sigüenza, en Guadalajara.


Nos paramos en el emblemático mirador de Pelegrina, en homenaje al doctor Félix Rodríguez de la Fuente y sus colaboradores, lugar donde grabaron numerosos documentales sobre fauna ibérica de la mítica serie "El hombre y la Tierra", y desde donde se pueden avistar numerosas aves

Vista desde el mirador de los impresionantes cortados y el río Dulce, cuya erosión ha modelado el paisaje hasta originar este sorprendente valle. A las aves que viven en estos cortados se les denomina "rupícolas", porque nidifican en rocas, y es el grupo faunístico más amenazado de extinción en la península Ibérica 

Llegados al pueblo de Pelegrina, nos encontramos este árbol en mitad de la calle con sencillos pero tiernos adornos navideños

Cogemos la ruta de Don Quijote, de la hoz del río Dulce a Sigüenza y Atienza, y mirando hacia atrás desde el camino, queda una bonita vista del pueblo de Pelegrina y el derruido castillo

Límpidas aguas del río Dulce

La caseta restaurada donde Félix Rodríguez de la Fuente y su equipo guardaban el material de filmación de los documentales (1974-1980). Estos parajes de la Hoz de Pelegrina, sirvieron de escenario a episodios inolvidables sobre lobos, águilas, nutrias, martines pescadores, etc. A pesar de los gratifis de la puerta, han respetado la plaquita donde aparece la foto de Félix con un lobo 

Cortados donde podíamos ver sobrevolar continuamente buitres comunes, y en ocasiones, posarse en ellos
 

Otra hermosa vista del río Dulce. Que se pudieran grabar nutrias y martines pescadores, es un indicativo de la limpieza de este cauce, pues tan sólo donde el agua es así de pura pueden habitar estos animales

Diferentes formas de los cortados que rodeaban la zona 

Nos encontramos con gente que pasaba esos días de fiesta en casas rurales. Estábamos un poco confusos con las rutas, pues no estaban demasiado bien indicadas 

Mi pasión por los ríos y yo. De nuevo el río Dulce desde un puentecillo de madera 

Regresando a Pelegrina, una última visión de otro hermoso cortado 

Llegados a Sigüenza, lo primero que destaca es su impresionante catedral, que actualmente se encuentra en remodelación de interiores  

Unas pocas vueltas y por fin llegamos al Restaurante Asador Medieval, donde habíamos reservado hacía diez días. Un estupendo menú, en mi caso migas, cordero asado, natillas y para beber sangría y chupito de moras 

El belén del restaurante

Para bajar la comida, nos dimos un paseo por el pueblo, y llegamos a un convento de clausura de Clarisas, Nuestra Señora de los Huertos, donde algunos compraron dulces, no sin cierta dificultad, pues había un torno y de dentro salía una voz que decía: "Ave María Purísima", y el ateo de turno no sabía responder "Sin pecado concebida" :P, tan sólo quería las ricas trufas. Al final se las llevaron y las degustamos más adelante. En la pared, las monjitas tenían puesto este tapiz felicitando las fiestas


Para terminar la tarde, qué mejor que entrar en calor tomando café en el Parador. Éste es el nacimiento que tenían puesto, curioso, porque aunque en la foto no se ve, los dos Reyes Magos blancos tenían camello, y Baltasar iba a pie. Sin comentarios :-) 

Vista del Parador de Sigüenza, un espectacular castillo-fortaleza llamado de los Obispos de Sigüenza, del siglo XII. Una atención exquisita, unas tazas de café bien grandes, con pastitas y precio como en cualquier bar, en un salón precioso de aspecto medieval