miércoles, 12 de marzo de 2014

Los árboles florecen II

Hay días que tienes que ir a hacer gestiones a lugares desagradables, donde sabes que te espera lo peor, que vas a pasar un mal trago, y ya vas con una actitud de desánimo y en un estado mental que te hace pensar que estás en baja forma.

La suerte es encontrarse con alguien que al final del día, cuando le has contado el "matadero" por el que has pasado y toda la tristeza que te ha producido la experiencia, es capaz de retirar ese velo negro de tus ojos, y convertirlo en blanco, de hacerte ver tus "proezas" aunque ni tú misma hayas podido darte cuenta de ellas.

En este caso, al ir hacia ese lugar, me pareció un espectáculo dentro de la ciudad los ciruelos de jardín (Prunus cerasifera) florecidos, y comencé a fotografiarlos. Esa persona me comentó que el simple hecho de haber tenido ganas de sacar el móvil, de darme cuenta de que los árboles estaban en flor, de apreciar su belleza, de ilusionarme durante ese rato, ya es un hecho muy positivo, y que debo poner en una balanza todo lo que ocurre en un solo día y comprender, que a pesar de los disgustos que producen acontecimientos objetivos, hay otros logros personales mucho más importantes, que tienen más peso, y que son en los que debo fijarme para seguir hacia adelante.

Ojalá todo el mundo pudiera tener a alguien al lado que le hiciera ver sus valores cuando parece que vence el "lado oscuro".

"Las perezosas células cerebrales solo encienden su luz -inspiración- bajo el látigo de las emociones penosas." Santiago Ramón y Cajal.

Dedicado a A.M.






jueves, 6 de marzo de 2014

Canto de acción de gracias

A veces no se elige un texto porque una sea católica o de una determinada religión. Seguramente aquí tendría cabida cualquier otro budista, islamista o sintoísta, pero encontré éste, me gustó y aquí lo dejo, en recuerdo de unas fechas en que algo fatal podría haber ocurrido y afortunadamente no ha sido así.
Desde mi extraña e inclasificable espiritualidad, doy las gracias a "Dios" o quien haya ahí arriba por cuidar de mí.
Cielo veraniego en Zamora

1Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
2me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;

3cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.

4Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
5canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

6El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.

7Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.

8El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.

Fuente: Libro de los Salmos. Salmo 137 de la Biblia de traducción Griega (Setenta -LXX-) // Salmo 138 de la Biblia Hebrea (Texto Masorético) 

Salmo 137 de la Biblia LXX

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