domingo, 10 de marzo de 2013

Parecidos razonables

Creo que el actor Thomas Gibson, Aaron Hotchner en la serie "Mentes Criminales" (Criminal Minds) y Keanu Reeves como Neo en "Matrix", tienen un gran parecido.

Evidentemente, no pueden ser clavados, pues entre ambas fotos hay 13 años de diferencia (1999-2012), la moda de las gafas cambia, y Thomas tiene 50 años en la imagen mientras que Keanu 35.

viernes, 8 de marzo de 2013

Matar un ruiseñor

Soy reacia a leer libros cuyo argumento y final conozco porque previamente he visto la película. No sé por qué, pienso que no voy a sentir emoción si sé lo que va a pasar. Creo que la única ocasión en que hice una excepción fue cuando tenía 20 años y me lancé a tragarme los dos tomos de "El conde de Montecristo", que me encantó, pero hasta ahora no había vuelto a repetir el "proceso inverso".

Tenía pendiente el regalo de Reyes de mi abuela, y como la película "Matar a un ruiseñor" (To Kill a Mockingbird, 1962) ha sido una de mis predilectas de toda la vida, de esas que veía una y otra vez sin cansarme, decidí que iba a ir a la Fnac de Callao a por el libro. Tenía tanta ilusión que lo encargué por teléfono. Creía que iba a ser más caro, pero compré una edición de bolsillo de sólo 10€, con lo cual me fui muy contenta a casa.

Fue increible cómo devoré en tres noches las 400 páginas, relegando a un segundo plano los tres libros que tenía comenzados en ese momento y a los que no lograba meterles un sprint.

Querría hablar únicamente del libro, pero va a ser complicado que no se mezclen aquí elementos de la película, pues ahora son todo uno en mi cabeza.

Harper Lee
"Matar a un ruiseñor" (To Kill a Mockingbird) es una obra escrita por la autora estadounidense Harper Lee, nacida en 1926 en Monroeville, Alabama. La empezó a mediados de los años 50, después de trasladarse a New York para comenzar su carrera como escritora, la completó en 1957, y tras varias correciones, la publicó finalmente en 1960, cuando tenía 34 años. Fue todo un éxito, y en 1961 ganó el premio Pulitzer, llegando a vender más de 15 millones de copias, y convirtiéndose en un clásico de la literatura norteamericana del siglo XX, de lectura obligada en los institutos.

Curiosamente, es el único libro que escribió Harper Lee. Después comenzó dos novelas, pero nunca las terminó. No se sabe si el boom que alcanzó su única novela la desbordó, la cuestión es que empezó a declinar entrevistas y realizar apariciones públicas. Continua, a sus 86 años, en su línea tranquila apartada de los medios, y regresa de vez en cuando a su Monroeville natal.
Harper Lee recibe la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos por su carrera literaria (2007)
Scout, apodo de Jean Louis Finch
Epígrafe: "Yo supongo que los abogados también fueron niños". Charles Lamb.

La acción de "Matar a un ruiseñor" transcurre en Alabama, en un condado sureño en plena época de la Gran Depresión, entre 1933 y 1936. La historia está contada en primera persona a través de los ojos de una niña de casi 6 años, Scout (nombre de señorita "Jean Louise"), aunque la narración parte de que está recordando hechos pasados y ella es bastante más mayor en el momento en que relata toda la historia.
Un tema que parece absolutamente localista y lejano en el tiempo, pequeño pueblo en el sur de EEUU en los años 30, sorprendentemente conecta con cualquier lector actual, al contener sentimientos y valores universales.

Scout vive con su hermano Jem, de casi 10 años, y con su padre viudo, el abogado Atticus Finch, acompañados durante el día por Calpurnia, la mujer de color que cocina, lleva la casa y se ocupa del cuidado de los pequeños.

Jem, Calpurnia y Scout en el patio de casa
Boo Radley
Las páginas se van llenando de las vivencias de los niños en la población de Maycomb, teniendo una gran importancia en la primera parte del libro los calurosos y estupendos veranos que disfrutan en compañía de Dill, el niño pizpireto y travieso que viene de Meridian a pasar las vacaciones a casa de su tía Miss Rachel Haverford. Queda patente la inocencia de la infancia, los juegos en la cabaña que construyen en lo alto del árbol del patio, y sobre todo, la fascinación que sienten por Boo Radley, el vecino recluido en la casa de al lado, al que no han visto nunca, y sobre el que imaginan historias misteriosas, atribuyéndole características de monstruo que "se alimenta de ardillas y gatos". Los continuos retos para incursionar en la mansión de los Radley forman parte de sus aventuras.

Atticus hablando con Dill, Jem y Scout
La relación de Scout y Jem con su padre, Atticus, es muy especial. Ellos nunca le llaman "papá", sino "Atticus", y este hombre idealista, recto, justo, íntegro, valiente, modesto y de gran corazón, se comporta de una forma tierna a la par que firme con sus hijos, a los cuales trata con mucho cariño, intentando inculcarles el respeto por el prójimo, arropándoles lo más posible por la falta de la madre, consolándoles ante cualquier disgusto y haciéndoles sentir que hay que ponerse en la piel de los demás para comprenderlos. Siempre responde a sus dudas y su amor es incondicional, resultándole a veces difícil criarles solo (aún contando con la ayuda de Calpurnia), tener que mantener una actitud templada y ejemplarizante, y ser algo "mayor" (Atticus va hacia los 50, y Jem muchas veces se queja de que "es viejo" y no hace deporte con él como el resto de padres).

Atticus Finch consolando a su hija Scout, en el porche de casa
De esta primera parte del libro destacaría la descripción del primer día de escuela de Scout en la clase de la inexperta y joven profesora, la señorita Caroline; divertidísimo y dejándo muy claro cómo era el sistema educativo en aquél contexto.

Harper Lee con Mary Badham (Scout)
Y voy a la segunda parte, que me emocionó y me arrancó más de una lágrima.
En Maycomb no sólo los habitantes negros son de segunda categoría, sino incluso entre los blancos hay diferentes estratos sociales en función del status económico. Los niños empiezan a despertar a esta realidad cuando encargan a su padre la defensa de Tom Robinson, un negro acusado de violar a una mujer blanca, Mayella Ewell, de una clase social muy baja.

El revuelo es enorme en la ciudad, y los niños van madurando y percatándose de que además de su mundo de juegos y fantasías, existe otro adulto y cruel en el que las injusticias y abusos están a la orden del día, en el que los prejuicios y el racismo están presentes, tomando conciencia de que la maldad existe.

A medida que van avanzando los meses, Jem y Scout comienzan a darse cuenta de la grandeza de Atticus, de las cualidades que de más pequeños no eran capaces de apreciar; aumenta la admiración por su padre e incluso de una forma casi inconsciente, movidos por el cariño y la curiosidad, le ayudan en un peligroso trance relacionado con su cliente.

Atticus Finch defiende al acusado Tom Robinson en un juicio antológico, en el que se va demostrando todavía más el excepcional talante y la valentía del abogado, su inteligencia y saber estar, aún intuyendo que está luchando contra un imposible, pues desde toda la vida, un hombre negro se considera culpable, aunque no haya hecho nada, y más si le acusa una mujer blanca.
El compromiso de Mr. Finch, su empeño por demostrar la inocencia de Tom, hacen de él un héroe y un adelantado en la lucha por los derechos humanos, y así queda perfectamente reflejado en el transcurso de los diferentes acontecimientos que se van sucediendo, que no desvelo para no spoilear demasiado.
Atticus Finch en el juicio, como abogado defensor de Tom Robinson
Scout y Jem viven un episodio increible al final del libro, que de alguna manera es circular, pues enlaza con las líneas de la primera página, donde ya se menciona la fractura que sufre Jem en un brazo. Aquí recobrará importancia un personaje del principio, Boo Radley, y Scout podrá atar cabos y comprender totalmente el significado de cuando años atrás le explicaron por qué es pecado matar a un ruiseñor, que viene a ser algo así como tomar ventaja sobre alguien más débil e indefenso que tú.

Esta obra que tanto me ha gustado -al igual que la película- forma ya parte de mi directorio raiz, y permanecerán indelebles en mi memoria todos los personajes que han circulado por Maycomb: Atticus, Scout, Jem, Dill, Calpurnia, Boo Radley, la tía Alexandra, la independiente y amable vecina de enfrente, la señorita Maudie Atkinson, la anciana cascarrabias, la señora Dubose, el niño pobre Walter Cunningham, el sheriff Tate, el despreciable Bob Ewell, la ignorante Mayella Ewell, el pobre Tom Robinson, el reverendo Sykes, el juez Taylor...

Explicación del título "Matar a un ruiseñor", que se verá complementada en el suceso final del libro

 La modestia de Atticus

La importancia de la conciencia personal

El idealismo y valentía de Atticus Finch. Explicación a su hijo Jem

En 1962 el director Robert Mulligan llevó a la pantalla la obra de Harper Lee, con el mismo título, "Matar a un ruiseñor" (To Kill a Mockingbird), y Gregory Peck encarnó a Atticus Finch, por cuyo papel ganó el Oscar al mejor actor. Este personaje ha sido elegido en varias encuestas de aficionados al séptimo arte como el más bueno de la historia del cine, y para mí personalmente tiene un gran significado: es mi marido (mi "marío" cuando estoy en confianza :-P). Sí, de tantas y tantas películas que he visto, elijo a Atticus, tanto por su físico como por su personalidad, como el hombre con quien me casaría (si existiera) :-)
Gregory Peck, mi "marido", leyendo "To Kill a Mockingbird"

"Matar a un ruiseñor" en español (PDF)


"To Kill A Mockingbird" en inglés (PDF)
Lilith Reina Asesina
Si quieres saber TODO y más sobre la película, recomiendo la magnífica crónica de Lilith Reina Asesina.

Comparte

© Trinity

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...