MARÍA EUGENIA MORRO GERAS
El problema del gato venía cuando sin querer, al meter la naricilla para coger su pienso, algún trocito se salía del comedero. No sé de qué estará hecho este alimento, pero las hormigas lo detectan a muchísimos metros, así que en cuanto me descuidaba, había una hilera de ellas en peregrinación hacia el pequeño manjar. Y claro, no se contentaban solamente con el granito caído, sino que al descubrir todo el pastel, se metían en el comedero y lo invadían completamente.
Este año mi madre inventó una solución muy sencilla, basada en los castillos medievales :-p. Puso un platito lleno de agua debajo del recipiente de vidrio que contiene la comida, de manera que cuando alguna hormiga quería acercarse al cuenco, primero tenía que pasar por un pequeño tramo de agua hasta ascender al "castillo" de alimento. Y ahí iban cayendo cada día unas poquitas, al foso, de manera que el gato ya no tuvo problemas y nos libramos de este problemilla de una manera bastante sencilla.



