Muy poco que decir, tan sólo recordar esta fecha y echar la vista atrás a cuando comencé a escribir este blog. Muchas historias, muchas vivencias, se va quedando plasmada una vida sin darme cuenta, con detalles cotidianos.
Espero tener la fuerza, salud, ganas y energías de poder continuar otros muchos años compartiendo reflexiones y el tipo de cosillas que he ido poniendo por aquí durante este tiempo. El balance es positivo, y ya se apodera un poco la nostalgia. El tiempo pasa muy rápido...
jueves, 26 de marzo de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
El Palacio de Cristal por dentro
MARÍA EUGENIA MORRO GERAS
Este edificio es con el que se sueña cuando eres niña como castillo principesco, todo transparente. Me centro más en los que significa sentimentalmente para mí que en darle la importancia histórica y arquitectónica, que se puede consultar en los enlaces anteriores.
Durante toda mi vida lo había visto solamente por fuera, la novedad fue que a inicios de octubre de 2013, pasé a mediodía por allí, y ¡oh maravilla, estaba abierto! No dudé en entrar, como si se tratara de un lugar mágico, sin poder parar de mirar hacia arriba y dejarme acariciar por los rayos de sol otoñales que atravesaban los cristales.
Hay lugares atemporales y recurrentes, de los que no se recuerdan todos los detalles de tantas experiencias vividas y a los que se vuelve una y otra vez. Éste es el caso de El Palacio de Cristal en pleno corazón de Madrid, de ese pulmón de la naturaleza que es nuestro Retiro. Sólo me queda el sueño de poder pasear en buen tiempo con una persona muy querida que aún no lo conoce, y si ese día pudiéramos visitar también el interior, ya sería la bomba :-)
Dedicado con cariño a las personas que me dan Luz
El Palacio de Cristal por fuera
viernes, 30 de enero de 2015
Jo, qué golpes
Este tipo de cuestiones no veo que aparezcan en TV ni en los periódicos locales, sólo se suele hablar en familia o con amigos, con los que sueles ir caminando en el momento en que justo estás a punto de matarte, cuando te has dado en toda la pierna con el duro hierro, o cuando te has ido cayendo por tropezar.
Entiendo que el Ayuntamiento quiera tomar medidas para que los coches no se suban a las aceras, pero no sé quién ha sido el lumbreras que no piensa en la seguridad diaria y la salud de los peatones. Y no, no es por ir despistada, pero me he dado ya cada golpe con los pivotes de las narices, que es para clamar al cielo. ¿No se les ocurre nada mejor que inventar?¿No hay otra solución?¿No los pueden recubrir con algún material amortiguador y mullido, de forma que si te das se aminore el daño y el dolor? Se me ocurren desde las típicas burbujas de plástico a espuma de poliuretano (gomaespuma), plástico semiflexible o qué se yo, no soy arquitecta, pero aunque sea un rollo de trapos rodeados de impermeable.
Pero claro, es que todo eso costará dinero, así que vamos "al merme", y que el ciudadano-a se parta la crisma, que es mucho más rentable. Pocos pondrán denuncias en el Ayuntamiento, y los incautos que las pongan, ya se desanimarán porque el super equipo de abogados municipal se encargará de echar atrás la posible indemnización.
Se me ocurre un sistema mucho menos agresivo, y es que desaparezcan los pivotes. Con la tecnología actual, seguramente se podrán instalar unas células detectoras, de manera que si un coche se sube a la acera, se active la alarma y además de conectar con la policía municipal para que vaya a poner el multazo, emerja del suelo un macro pivote, pero que atraviese al coche, así en plan taladro, y lo deje clavado en el sitio :P No, no he leído mucha ciencia ficción últimamente XD
Entiendo que el Ayuntamiento quiera tomar medidas para que los coches no se suban a las aceras, pero no sé quién ha sido el lumbreras que no piensa en la seguridad diaria y la salud de los peatones. Y no, no es por ir despistada, pero me he dado ya cada golpe con los pivotes de las narices, que es para clamar al cielo. ¿No se les ocurre nada mejor que inventar?¿No hay otra solución?¿No los pueden recubrir con algún material amortiguador y mullido, de forma que si te das se aminore el daño y el dolor? Se me ocurren desde las típicas burbujas de plástico a espuma de poliuretano (gomaespuma), plástico semiflexible o qué se yo, no soy arquitecta, pero aunque sea un rollo de trapos rodeados de impermeable.
Pero claro, es que todo eso costará dinero, así que vamos "al merme", y que el ciudadano-a se parta la crisma, que es mucho más rentable. Pocos pondrán denuncias en el Ayuntamiento, y los incautos que las pongan, ya se desanimarán porque el super equipo de abogados municipal se encargará de echar atrás la posible indemnización.
Se me ocurre un sistema mucho menos agresivo, y es que desaparezcan los pivotes. Con la tecnología actual, seguramente se podrán instalar unas células detectoras, de manera que si un coche se sube a la acera, se active la alarma y además de conectar con la policía municipal para que vaya a poner el multazo, emerja del suelo un macro pivote, pero que atraviese al coche, así en plan taladro, y lo deje clavado en el sitio :P No, no he leído mucha ciencia ficción últimamente XD
En una calle super estrecha de una dirección, y en unos pocos metros, esta hilera de pivotes (10) con los que hacerse pupa
lunes, 19 de enero de 2015
Olivos en la ciudad
Cuando camino por el barrio, y veo estos olivos entre coches, calles, gente, edificios, vallas, todo tipo de mobiliario urbano, inmersos en la contaminación, simplemente me parece milagroso que un árbol tan bonito y especial se abra paso en un ambiente que no es el suyo.
No me recuerda especialmente a las dehesas donde crecen en Extremadura o Andalucía, ni a la empresa de aceite con que empezó Don Corleone, sino que siempre pienso en una paloma. Desviaciones de la mente, el ansia de paz. La paloma con el ramito de olivo en el pico, y también el sufrimiento de Jesús en el huerto de los olivos o Getsemaní, donde rezó la última noche antes de ser apresado.
No me recuerda especialmente a las dehesas donde crecen en Extremadura o Andalucía, ni a la empresa de aceite con que empezó Don Corleone, sino que siempre pienso en una paloma. Desviaciones de la mente, el ansia de paz. La paloma con el ramito de olivo en el pico, y también el sufrimiento de Jesús en el huerto de los olivos o Getsemaní, donde rezó la última noche antes de ser apresado.
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| Olivo rodeado de torres de 13 pisos |
miércoles, 14 de enero de 2015
Zapatito de niña
El pasado septiembre fui a ponerme una inyección a la típica clínica de barrio, esa clínica pequeñita, con cuatro consultas, una reducida sala de espera, un mostrador modesto y un trato familiar, en la que hay médico de cabecera, pediatra y alguna especialidad como traumatología u oftalmología.
Al salir me fijé en la ventana. Estaba depositado este zapatito de niña, de un bebé. Seguramente que alguna madre había ido a la clínica con su hijita y al salir o entrar se le había caído el zapato al suelo, y la persona de buena voluntad que pasó por allí, quizás a mediodía cuando estaba cerrada, lo recogió y lo colocó en el alféizar con la esperanza de que su dueña lo encontrara si regresaba al lugar.
Me pareció un detalle muy tierno, pues hoy en día no suelo ver esos gestos. No sé si por un poco de desencanto personal, pero observo una sociedad egoísta, acelerada, despiadada, que no se preocupa por el de al lado, pasota, vil, y este hecho me sacó una sonrisa de esperanza. Me recordó a la canción de Serrat "Aquéllas pequeñas cosas", y me envolvió una bruma cargada de nostalgia del pasado. En ese breve instante, a través de echar a volar mi imaginación, y mirando el zapatito blanco veraniego, me reconcilié con el mundo.
"Aquéllas pequeñas cosas". Joan Manuel Serrat
lunes, 12 de enero de 2015
La buena caligrafía
MARÍA EUGENIA MORRO GERAS
No por ser una imposición escolar me producía rechazo, todo lo contrario, me encantaba, y desde entonces soy una admiradora de las personas que tienen una magnífica letra, así que me quedaba alucinada cuando veía a alguien escribir muy bien -como mi padre-, y yo misma me esmeraba en mejorar todo lo posible, hasta llegar a alcanzar el grado de perfección de los monjes copistas de la Edad Media :-P
Con 5 años, en mi primer curso de cole, en parvulitos, nos mandaban los cuadernillos "Rubio", que iban aumentando su numeración en función de la complejidad. Por más que lo hacía perfecto, pues lo comparaba con otros compañeros/as, la señorita Mª Victoria no me pasó en todo el año del cuadernillo nº 3. Me quemaba ir a la papelería a comprar siempre el mismo ejemplar. Ya empezaban a aparecer las manías de ciertos profesores, que no maestros, y yo a sufrir las injusticias que se repetirían más adelante de mil formas. Aún recuerdo la cara de la Srta. Mª Victoria y la odiaré siempre XD.
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| Portada del Nº 2 del cuadernillo Rubio |
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| Interior de un cuadernillo Rubio de caligrafía |
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